No reinventamos la rueda. La hicimos rodar más rápido.

Hola,

Hace un par de semanas llegó un cliente nuevo.

No era uno de esos que llegan sin saber lo que quieren y con más ilusión que ventas.

Este tenía un negocio que ya funcionaba. Tenía su ecommerce montado en Shopify.

A veces parece que lo que se necesita es una app.

Pero lo que se necesita, de verdad, es un negocio que venda. Y el lo tenia

Además Shopify es un SaaS que ya está fino como un cuchillo jamonero: rápido, estable y optimizado para vender.

Y si ya vendes… ¿por qué no vender un poco más con una app?

Así que no nos complicamos.

Encapsulamos la tienda en una app, le pusimos lo que hace potentes a las apps:

Notificaciones.
Ese empujoncito que hace que el cliente vuelva. Que mire. Que compre.

Rápido, económico y sin dolores de cabeza.

Ahora bien, como te decía, esto no es café para todos.

Hay casos donde no basta con encapsular nada.

Ahí toca arremangarse, meterse hasta el codo en el barro y hacer una app a medida.

Más tiempo, más curro, más dolores de cabeza…

Pero también, más recompensa.

Porque cuando das con la tecla, el resultado no es una app:
es un arma de ventas que no sabías que necesitabas hasta que ves lo que factura.

Un saludo,

Ismael