La típica tontería que paraliza media empresa.

Hola,

Has conseguido hacer meses de desarrollo, todo parece encajar con lo que tenías en mente y… ¿qué pasa?

Pues que se despliega directamente al entorno real.

Así, sin vaselina.

Los updates y nuevos desarrollos van directos a producción.

Y da igual si lo usan clientes, usuarios internos o todo tu departamento:
Puede ser increíble…

… o puede ser un puto desastre.

Porque nadie ha probado nada.

Y entonces sucede lo inevitable:

Un error tonto.
Una tontería mínima.
Ese detallito que se arregla en 5 minutos

Pues ese detallito bloquea a todo el mundo.
A veces tumba un equipo.
A veces un departamento.
Y a veces media empresa.

¿Y por qué?

Por no probar algo 5 minutos en el entorno de pruebas.


Y claro, te preguntas:

“¿Se puede volver atrás?”

Pues a veces sí.

Pero otras…
Otras el update ha tocado base de datos, procesos internos, automatizaciones…
Y volver atrás no es posible.

Así que toca lo que nadie quiere:
Corregir sobre la marcha, sin red, sin dormir…
volver a lanzar.
Otra vez sin pruebas.

Un circo.

Un desastre. Vamos.


Las pruebas son tediosas.
A nadie le entusiasman.

Pero cuando tu software (sea interno o externo) sostiene la operativa del negocio, y depende de ti que todo siga funcionando…

Pues te toca pringar.

Porque esto no va de magia,
ni de suerte,
ni de cruzar los dedos.

Va de ser profesional y no joderle el trabajo a nadie.

Ni al cliente.
Ni al usuario interno.
Ni a tu equipo.
Ni a ti mismo.

Han sido semanas muy divertidas en las que os he contado auténticas barbaridades que hace la gente por ahí.

Y claro, es normal que luego haya quien esté cabreado con el sector, o con la tecnología en general, y no se fíe de nadie… porque viendo estas prácticas, cualquiera se vuelve desconfiado.

Hoy acabamos la serie de los Red Flag.
Hay más, sí, pero ya no son tan jugosos,
y las próximas semanas quiero hablar de otras cosas.

Un saludo,

Ismael